De cómo la UE redujo sus gases de efecto invernadero en 2014

Ante el comunicado de prensa de Eurostat al respecto de la reducción de un 5% en las emisiones de CO2 de la Unión Europea [UE] debidas al consumo energético en 2014 respecto de 2013, y vista la repercusión mediática del mismo así como la tendencia a atribuir el efecto a la eficiencia energética, he decidido asesorar a Ecologistas en Acción formulando lo siguiente:

  1. METODOLOGÍA. Las estimaciones provisionales de emisiones de Eurostat son avances basados en sus estadísticas mensuales sobre el consumo final interior de productos energéticos de origen fósil, exclusivamente, en los países de la UE. No incluyen las emisiones por incineración de residuos u otros focos, ni las emisiones indirectas por la transformación de combustibles importados. Tampoco cuentan con coeficientes de conversión actualizados en función del poder calorífico de cada fuente y del rendimiento de las centrales de combustión, y evalúan solamente el dióxido de carbono [CO2], que supone el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero [GEI]. En general, las sumas mensuales de consumos suelen aparecer subestimadas y estimaciones pasadas se han revelado demasiado optimistas ante la realidad.
  2. VARIABLES. Puesto que varios factores como las condiciones climáticas, el crecimiento económico, el tamaño de la población, el transporte o las actividades industriales tienen un efecto importante en la demanda energética, así como en menor medida los precios y tasas de la energía y las medidas de eficiencia energética, es esencial comparar estas variables con los consumos en 2013 y 2014 antes de aventurarse a atribuir las disminuciones a cualquiera de ellas. Evidentemente, se habrá de focalizar el análisis en los países con mayores consumos y emisiones con el fin de sacar conclusiones más certeras. Esos países son Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Polonia, España y Países Bajos.
  3. HISTORIA. Según los datos de 2012 completos y consolidados de la Agencia Europea del Medioambiente, la energía fue la responsable del 77% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE-28. Las emisiones de los sectores de la edificación (vivienda y servicios), muy variables en función de la climatología, supusieron un 14%. Los mayores sectores emisores fueron la industria energética (30%), que ha reducido sus emisiones absolutas un 12% respecto de 2007, y el transporte (19%), en que han bajado un 10% en el mismo período. Hasta la crisis bancaria, el aumento de GEI en ambos sectores anulaban o socavaban los efectos de la eficiencia en otros como manufactura, construcción y procesos industriales, o de la reducción de actividad en la agricultura. Podemos decir que, desde 2008 y hasta el momento, es la mala salud de esta macroeconomía del crecimiento -concebida sobre el consumo energético masivo- y sus restricciones de gastos la que facilita las disminuciones de emisiones.
  4. EFICIENCIA. Es innegable que en la Unión Europea se han promovido programas de eficiencia y reducción de GEI, tanto en la intensidad energética como en las emisiones por unidad energética y por unidad económica. No obstante, difícilmente una reducción del 5% de las emisiones energéticas de CO2 en un solo año puede deberse a las citadas mejoras, con un índice máximo en la historia reciente inferior al 3% en la reducción conjunta del ratio de todas las emisiones de efecto invernadero por unidad energética [fig.1] contando todos los sectores, y poco mayor del 4% más concretamente en los edificios [fig.2] o extraordinariamente en la industria. En lo que respecta al consumo de energía primaria por unidad final de energía, el panorama de la UE-28 es más bien desolador, al no haber mejorado la eficacia en la transformación de las fuentes.
Fig.1

Fig.1. Emisiones de GEI por unidad de energía final consumida. Todos los sectores. UE-28

Fig.2

Fig.2. Emisiones de GEI por unidad de energía final consumida. Sector residencial-servicios. UE-28

  1. CIRCUNSTANCIAS. El mayor descenso relativo anual (-7%) de los gases de efecto invernadero generados en la UE-28 se produjo en 2009, coincidiendo con una caída (-4% a precios constantes) del Producto Interior Bruto [PIB] por habitante y con una contracción (-6%) de la demanda energética final a pesar de aumentar (+2%) los grados-día de calefacción. En 2011, las emisiones habían disminuido también en parámetros interanuales (-3%) tras un repunte en 2010, casi en paralelo con el consumo energético (-5%) a pesar del alza (+2%) de la Renta per Capita [RpC]; sin embargo, el ratio de emisiones por unidad de energía consumida había crecido (+2%), resultado que eliminaba la hipótesis de la eficiencia energética. El año 2014 no se encuentra en un caso similar al de 2009, puesto que el PIB de 2014 ha sido un 1% superior al de 2013, sino más parecido a 2011. Sólo se puede explicar por la meteorología.
  2. RAZONAMIENTO. En efecto, en un continente relativamente frío la demanda de calefacción de los edificios no es despreciable. En el estudio de los parámetros que inciden principalmente en las emisiones y el consumo energético puede hallarse más paralelismo con las variaciones de los grados-día de calefacción que con las variaciones del PIB por habitante [fig.3]. Cuando apenas varían los grados-día, como en 2000, 2005, 2007 y 2009, sería la evolución de la renta per capita la que marcaría la deriva del consumo energético y de las emisiones de GEI. Este parece ser el caso general salvo la particularidad de 2006, cuando el alza de la RpC atenuó el efecto del declive de la demanda de calefacción. Tal fenómeno resulta patente dado que el consumo energético de los edificios, representado por el de los sectores Residencial y Servicios, supone el 40% del total de la energía final; en coherencia, la fidelidad entre los grados-día y sus curvas de energía final y emisiones es manifiesta [fig.4]. En lo que atañe al sector Industria, consumidor del 25% de la energía, la evolución queda más acoplada al PIB por habitante.
Fig.3

Fig.3. Variaciones interanuales en algunos factores energéticos. Todos los sectores. UE-28

Fig.4

Fig.4. Variaciones interanuales en algunos factores energéticos. Residencial y servicios. UE-28

  1. CLIMA. Se da la circunstancia de que 2014 ha sido el año más cálido registrado en Europa e investigaciones independientes entre sí han llegado a la conclusión de que el cambio climático ha contribuido significativamente a ello. Las observaciones indican que la media europea de temperaturas atmosféricas de enero a diciembre de 2014 superó en casi 0,9 grados centígrados -ºC- el promedio de 1981 a 2010, cuando la media de 2013 presentaba una anomalía cercana a +0,4 ºC [fig.5]. Mientras que el verano resultó normal, lo que posibilitó no aumentar el consumo de aire acondicionado en la franja meridional, el invierno fue el tercero más cálido desde 1950 y la primavera, la más calurosa, con la consiguiente influencia en la reducción de consumo de calefacción en las bandas central y septentrional del continente.
Fig.5

Fig.5. Media de temperaturas anuales en Europa respecto al promedio de 1981-2010 (EURO4M)

  1. HIPÓTESIS. Si todo lo anterior es cierto, debería darse una correlación entre las temperaturas invernales suaves y la bajada de fuentes finales normalmente empleadas en calefacción. Estas fuentes son en su mayoría el gas natural y la electricidad. Consecuentemente, las emisiones habrían de seguir una curva afín.
  2. OBSERVACIÓN. Alguien tenía que realizar la ardua tarea de estimar las temperaturas medias mensuales de 2013 y 2014. He obtenido las de cinco países representativos por el consumo y las emisiones -UE-5- mediante cierto número de estaciones, como Alemania (DE:10), España (ES:10), Francia (FR:10), Italia (IT:10) y Reino Unido (UK:8) con los datos ofrecidos por el servicio GISS de la NASA y el servicio NCDC de la NOAA. Los registros han sido elegidos de manera que representaran repartición norte/sur, interior/litoral, baja/alta altitud, o influencia oceánica/continental. En casos de no disponibilidad de algún dato, he recurrido a atribuirlo por asimilación matemática conforme a observaciones cercanas y a la curva de tendencia anual. Las observaciones permiten establecer, en función de los contrastes interanuales hallados, dos bloques entre los países representativos: Los del Norte (Alemania, Francia y Reino Unido) y los del Sur (España e Italia). Ciertamente, en todos ellos se observa una notable suavidad térmica de 2014 respecto de 2013 en los meses de enero a abril y noviembre, pero la diferencia es más marcada en los territorios del norte, lo cual habrá llevado a importantes economías en calefacción. En los territorios del sur, con menos necesidad de caldeo, la variación no resulta tan significativa. Al mismo tiempo, julio y agosto de 2014 fueron menos cálidos que los del año precedente, lo cual habrá redundado en menor gasto meridional en refrescamiento [fig.6]. A continuación, hemos elaborado un cálculo simplificado de grados-día mensuales de calefacción en base 18 ºC, aplicando la diferencia con la temperatura media mensual a todos los días del mes [fig.7]. Los tres países del Norte habrían pasado en promedio de 2.900 a 2.400 grados-día anuales (-18%). Los dos del Sur, de 1.400 a 1.100 GDA (-20%).
Fig.6

Fig.6. Media de temperaturas mensuales 2013 y 2014 por agrupaciones de países

Fig.7

Fig.7. Grados día mensuales 2013 y 2014 (base 18 ºC), simplificados, por agrupaciones de países

  1. COMPILACIÓN. Procedí a recopilar para cada país los consumos internos mensuales por fuentes de energía publicados por Eurostat. En lo que respecta al consumo de carbón, he seleccionado las hullas y antracitas por un lado y los lignitos, por otro. Durante 2014 se utilizó en el conjunto de la UE un 8% menos de hullas y antracitas que en 2013; sin embargo, mientras Francia, Italia y Reino Unido economizaban conjuntamente 19,1 millones de toneladas [Mt], Alemania y España aumentaban en 2,8 Mt. Los lignitos se redujeron un 3% en los veintiocho, cargando Alemania con prácticamente la mitad de las 11,2 Mt de diferencia, principalmente no suministradas a centrales termoeléctricas. Según los recuentos de petróleo, el uso de crudo se mantuvo en la UE-28 y disminuyó un 2% en la UE-5, lo que supone casi 8,2 Mt. Por cuanto corresponde al consumo de gas natural, en la UE-28 se registró un 11% menos en 2014, tanto en los usos térmicos como en los eléctricos. Finalmente, la generación de electricidad descendió un 3% en la UE-28 y en la UE-5. En este escenario, el PIB de la UE-28 y de la UE-5 ascendió un 1% de media, desde el estancamiento de Francia e Italia hasta el crecimiento de Reino Unido (+3%) y Alemania (+2%). Acerca de los precios a consumidores finales, en promedio el gas natural subió un 2% para los clientes domésticos tipo mientras que bajó un 6% para los industriales, la electricidad resultó un 2% más cara a los hogares y un 2% menos a las industrias tipo y con una caída del 9% del coste de importación del crudo, los productos petrolíferos se abarataron entre un 4 y un 6%.
  2. ANÁLISIS. No pretendo aquí recalcular las emisiones de CO2 debidas a la combustión de combustibles fósiles, sino mostrar en qué medida unas y otros pueden estar sujetas a distintas variables. Así, he confrontado el consumo no eléctrico de antracita y lignito, derivados principalmente a hornos industriales, con el Índice de Producción Industrial [IPI]. He estudiado la influencia de los precios de importación sobre la demanda de petróleo crudo, primordialmente destinado a combustibles para el transporte. Me he ceñido a los usos térmicos del gas natural a fin de hacer comparaciones coherentes con las necesidades teóricas de calefacción. He cotejado, además, la estacionalidad de la demanda eléctrica y el efecto de las precipitaciones frente al consumo de combustibles fósiles en centrales térmicas convencionales. Considero válida para conclusiones la muestra seleccionada UE-5, pues abarca tres áreas climáticas europeas (continental, oceánica y mediterránea), alcanza el 69% del PIB de la UE-28, engloba el 63% de sus emisiones de CO2 debidas a la energía y comprende una amplia mayoría de sus consumos energéticos (55% de hulla-antracita, 42% de lignito, 58% de crudo, 67% de gas natural, 64% de electricidad).
    • Carbón. Siendo una fuente marginal para calefacción, las tendencias de consumo interior de carbones para usos no eléctricos no siguen las variaciones climáticas. La serie mensual del lignito se asemeja a la gráfica mensual del IPI de todos los sectores excluida la construcción, mientras que la serie de hullas-antracitas transcurre más pareja a la evolución del IPI de los sectores minería y la manufactura.
    • Petróleo. Dado que sólo alrededor del 10% del consumo interior se debe a los sectores residencial y servicios, la tendencia respecto a la climatología es, a primera vista, inversa a la calefacción, creciendo el transporte en los meses más cálidos. Se observa un menor consumo de crudo entre abril y julio de 2014 con mayores precios de importación, y un aumento del consumo desde agosto de 2014 coincidiendo con la bajada de los precios de los productos petrolíferos, de ahí que no se puedan hacer comparaciones climáticas fiables.
    • Gas natural. Examinando el comportamiento de la UE-5 en el uso térmico estacional (excluido el eléctrico y el consumo hasta los niveles mínimos de la curva, que podrían atribuirse a la industria y al calentamiento de fluidos), se observa una característica variación con los grados-día [fig.8]. La diferencia de 2014 sobre 2013 denota una bajada del 22% en calefacción para los países seleccionados. El ahorro de gas natural estimado para la UE-28 debido a la suavidad del clima ronda 1.520.600 TJPCS (fidelidad del 96% con la curva anual de grados-día).
    • Electricidad. Al igual que ocurre con el gas natural, los picos de la generación eléctrica siguen de cerca la estacionalidad climática [fig.9]. En la UE-5, la producción casi coincidente con la demanda térmica descendió un 24% a lo largo de 2014 en comparación con la temporada anterior. El ahorro de electricidad estimado para la UE-28 debido a la suavidad del clima se aproxima a los 84.100 GWhE (fidelidad del 95% con la curva anual de grados-día). Comoquiera que esta cuantía equivale al 69% de los 122.000 GWh menos de producción térmica convencional registrados, se puede simplificar atribuyendo a las moderaciones estacionales el 69% de las reducciones de consumo final de combustibles fósiles para usos eléctricos, debiéndose el resto a la mayor producción con renovables y residuos. Esto es, el ahorro de combustibles fósiles destinados a la producción eléctrica en la UE-28 debido a la suavidad del clima se estima en 14.200 kt de hulla y antracita, 6.200 kt de lignitos y otros 227.700 TJPCS de gas natural.
Fig.8

Fig.8. Variación del uso térmico del gas natural y de los grados-día de calefacción. UE-5

Fig.9

Fig.9. Variación del uso térmico de la electricidad y de los grados-día de calefacción. UE-5

  1. CONCLUSIÓN. He tomado las mismas referencias que Eurostat para evaluar las emisiones de CO2 de las actividades de combustión de energía fósil. Los coeficientes de poder calorífico y los índices de emisiones han sido actualizados sobre el último informe de inventario de emisiones GEI de la UE. La economía de combustibles -gas natural, mayoritariamente- por la suavidad climática alcanza los 49.200 kilotoneladas equivalentes de petróleo [ktep]. Aplicados los factores de emisiones de CO2 y de oxidación a cada fuente, el ahorro de emisiones por menor uso de combustibles en la UE-28 debido a la bonanza invernal en 2014 se acerca a 134.900 ktCO2 [fig.10]. Este cómputo representa el 80,6% de la reducción de emisiones avanzada por Eurostat. Ello significa que la reducción de CO2 de la combustión fósil debida a parámetros no climáticos se acota en unos 32.500 ktCO2; esto es, que la disminución de emisiones se limita al 1% por factores ajenos a la temperatura (renovables, eficiencia, economía, precios).
Fig.10

Fig.10. Ahorro de emisiones de CO2 por la suavidad climática de 2014 en la UE-28

Desde la óptica técnica queremos alertar de que los titulares optimistas sobre las emisiones de 2014 en Europa basados meramente en los resultados estadísticos mostrados, sin entrar a valorar su carácter parcial y la importante incidencia de una meteorología benévola, son desacertados. Solicitamos se maticen los datos publicados y contextualice la responsabilidad de nuestro continente en las emanaciones mundiales de dióxido de carbono.

De otra manera, podría llevar a engaño el que un invierno menos riguroso y un verano más fresco en Europa repercutan favorablemente en la reducción absoluta de las emisiones, obviando

a) que el momento en que nos encontramos es resultado ya de un cambio climático exacerbado a nivel mundial que sufrirán más dramáticamente otras regiones,

b) que las emisiones de la industria y del transporte son prácticamente ajenas a la climatología y cualquier alza de estos sectores reduce la incidencia de las temperaturas,

c) que la creencia en una atemperación asentada providencialmente sobre nuestro continente puede relajar la concienciación sobre la eficiencia energética de edificios y equipamientos.

El ciudadano europeo podría especular ante los discursos triunfales que aún hay margen para el crecimiento, olvidar que en ese descenso de 8,8 a 7,4 toneladas equivalentes de CO2 por cabeza en veinte años se esconden en buena parte emisiones indirectas en países terceros debidas a la deslocalización de la producción de bienes que consume, ignorar que ya solamente su huella de carbono sobrepasa toda la capacidad biológica del continente.

La Unión Europea forma parte de los grandes responsables del efecto invernadero descompensado. Haber recortado eficazmente sólo 32,5 de las 29.000 MtCO2 anuales necesarias en el mundo para estabilizar el clima (DICE, 1994) es la viva muestra de cuán lejos nos encontramos del objetivo.

Los media y esos titulares sobre energía, I

El 12 de noviembre de 2014 salió a la luz el informe World Energy Outlook 2014 de la I.E.A.  y poco tardaron algunos medios en interpretar a su guisa la Hoja Informativa y el Resumen Ejecutivo. Tituló, por ejemplo, El Mundo (13/11/2014): “España, cuarto país del mundo que más gastó en subsidios a las renovables en 2013” noticia desarrollada como sigue:


“España sigue ocupando una posición top a nivel mundial en el ranking de las ayudas a la generación eléctrica con energías renovables a pesar de los continuos recortes regulatorios padecidos por el sector en los últimos años. El país es el cuarto con mayor número de subsidios verdes al contabilizar un volumen aproximado de 6.400 millones de euros en 2013, sólo superado por Alemania (17.600 millones), Estados Unidos (12.400 millones) e Italia (11.350 millones). Así se desprende del World Energy Outlook 2014 publicado ayer por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).(…) China, inmediato perseguidor con un volumen de ayudas a renovables de 5.800 millones de euros en 2013. El organismo internacional destaca que sólo entre los cinco países mencionados acaparan un 70% de un importe a nivel mundial de 97.300 millones de euros”.


Vaya, vaya. Un país que apenas llega al 0,66% de la población mundial, concediendo el 6,6% global (6.400 / 97.300) de las ayudas, subsidios, subvenciones a las instalaciones de energías renovables…

No pedimos al diario recordar a sus lectores que se trata de fuentes locales y diversificadas pero sí que, como primer ejercicio de honestidad, defina esa cuantía como primas pagadas por los consumidores eléctricos, no por el Estado, su regulador ¿O es que pretenden hacer creer que el dinero sale del erario público?

Pero analicemos la información. La traducción del párrafo del resumen ejecutivo (página 3) es la siguiente:

“Las primas mundiales a las renovables alcanzaron 121.000 millones de dólares en 2013, un 15% más que en 2012, y crecerán hasta cerca de 230.000 M$ en 2030 según el Escenario de Nuevas Políticas, para bajar a 205.000 M$ en 2040 debido a la finalización de los compromisos de apoyo para la capacidad recientemente desarrollada. En 2013, casi el 70% de estas primas a las renovables eléctricas se concedieron en solamente cinco países: Alemania (22.000 M$), EEUU (15.000 M$), Italia (14.000 M$), España (8.000 M$) y China (7.000 M$)”.

Como es evidente, la suma de las primas en Alemania, EEUU, Italia, España y China es de 66.000 millones de dólares, cifra equivalente al 70% de 94.000 millones, que serían los incentivos globales a las energías renovables eléctricas, no sobre los 121.000 millones de todas las tecnologías renovables, tanto eléctricas como térmicas. Esto es, esos 47.750 millones euros ¿al cambio de cuándo? de los cinco primeros NO son “un 70% de un importe a nivel mundial de 97.300 millones de euros”, como redacta el periodista.

Pero no es este error lo que más llama la atención; la cuestión es el titular: “cuarto país del mundo que más gastó en subsidios a las renovables”. En plena crisis, faltó decirle al lector. Seguramente también estemos en los primeros puestos mundiales de otros muchos gastos, ayudas, bonificaciones o subsidios, tanto a actividades productivas como a otras que no lo son tanto, como el fútbol, la iglesia o los toros.

Y es que los números absolutos no sirven para nada si no se relacionan con el sujeto. ¿Y si fuera España cuarta potencia mundial tambien en producción eléctrica renovable? El titular se desinflaría, tanto si se redactó para enaltecer el sistema de primas como para denostarlo.

Pues bien, de hecho, es así. En el BP Statistical Review 2014 se muestra (página 38) cómo en 2013 España fue el cuarto país en consumo de energías primarias renovables no hidráulicas, tras EEUU, China y Alemania. Asimismo, el informe Renewables Energy 2014 Global Status Report, publicado por REN21, presenta (página 16) cómo España fue en 2013 el cuarto país en capacidad absoluta y por habitante de electricidad renovable no hidráulica.

 

NUCLEAR

Por si fuera poco, en el mismo texto de El Mundo se hace una referencia a la energía nuclear de una manera que parecería imprescindible frente a una insuficiencia renovable:


“El auge de las renovables no será suficiente para cubrir un incremento de la demanda energética a nivel mundial del 37% en los próximos 30 años (…). En este sentido, el informe prevé un incremento del 60% de la capacidad para producir energía nuclear”.


La traducción del párrafo del resumen ejecutivo (página 4) es la siguiente:

“Al acabar 2013, hubo 434 reactores comerciales funcionando en el mundo, con una capacidad total instalada de 392 GW. Las centrales nucleares suman hoy el 11% de la generación eléctrica mundial (…). En el Escenario de Nuevas Políticas, la participación de la energía nuclear asciende levemente al 12% para 2040. La capacidad de generación eléctrica crece un 60% hasta 624 GW en 2040, resultado de la adición de 380 GW nuevos y el cierre de 148 GW (…). La cantidad de combustible nuclear gastado que se haya producido (del cual una parte significativa se convierte en residuo de alta radiactividad) se duplica y más, alcanzando 705.000 toneladas en 2040″.

Y en la página 3 habíamos podido leer:

“La participación de las renovables en la generación eléctrica total sube del 21% en 2012 al 33% en 2040, absorbiendo casi la mitad del crecimiento en la producción. La generación renovable, incluida la hidráulica, prácticamente se triplica entre 2012 y 2040, adelantando al gas como segunda mayor fuente de generación en los primeros años, y sobrepasando al carbón como primera fuente a partir de 2035″.

O sea, que se ha omitido la información de que la energía nuclear apenas contribuye a la producción eléctrica prevista y sigue siendo testimonial en las políticas energéticas, en comparación con las demás fuentes, y se obvia el aumento de los residuos radiactivos.

Ya en el pasado, en otros medios y sobre otros informes de la IEA, se ha pretendido afirmar que las emisiones mundiales de CO2 se reducían gracias a la energía nuclear, escondiendo su escasa contribución y callando que la enorme mayoría de las reducciones se basaban en el ahorro y la eficiencia energética.

 

FOSILES

Aunque eso no es todo respecto al WEO2014. En la página 4 del Resumen Ejecutivo, como en otras ocasiones, se advierte:

“Las subvenciones a los combustibles fósiles sumaron un total de 550 000 millones USD en 2013 –más del cuádruple de las subvenciones a las energías renovables– y están frenando las inversiones en eficiencia energética y en renovables”.

En términos unitarios, por toneladas equivalentes de petróleo de energía primaria, si las “subvenciones” a las renovables en el mundo supusieron 106 $/tep, las dedicadas a las fósiles alcanzaron los nada despreciables 50 $/tep.

Ni rastro, claro, en algunos media de este “detalle” bien clarito y en castellano.

 

 

 

Capital-reserva de energías fósiles

Propongo hoy un concepto meramente estadístico para comparar la riqueza energética en hidrocarburos de los países y regiones: Su capital-reserva, que consiste simplemente en cifrar las reservas probadas de petróleo crudo, gas natural y carbones a los precios corrientes de la materia prima estándar en mercados internacionales; o sea, como si cada producto tuviera la misma calidad por tipo de fuente, toda esa cantidad pudiera estar disponible y fuera posible venderla en un momento. Evidentemente, no se pretende con ello calcular ni el monto de las extracciones globales, ni el valor de venta de tales reservas, sino emplear un parámetro ficticio para imaginar cuánto capital energético de origen fósil tiene el mundo escondido bajo el colchón.

Pues bien, en base a las estadísticas de BP y calculadas esas reservas a precios de referencia crudo Brent, gas natural UK y carbón NWE, el mundo habría tenido guardados en 2013 unos 327 billones (millones de millones) de dólares en hidrocarburos; esto es, casi cuatro veces y media el PIB global de ese año. Pero la concentración es patente: Ya sólo siete países (Rusia, Venezuela, Arabia Saudí, Irán, Estados Unidos, Canadá e Iraq) acumularon el 60% de este capital, principalmente en forma de petróleo crudo, mientras que la UE tendría apenas almacenados 6 billones de dólares.

Capital-reserva de energías fósiles en 2013, por principales países

Capital-reserva de energías fósiles en 2013, por regiones globales

Por fuentes, los países con mejores herencias serían Venezuela y Arabia Saudí (petróleos), Irán y Rusia (gas natural) y EEUU y Rusia (carbones). Ahora bien, el oro negro copa el 56% del capital-reserva fósil mundial, estando el resto repartido a partes iguales entre las otras dos.

Capital-reserva de energías fósiles en 2013, por fuentes y regiones globales

En lo referente a las reservas de petróleo y gas natural en manos de las principales compañías privadas del sector, en caso de mantenerse los datos de 2012 (2,4% y 3,3% por fuente, respectivamente), la conversión a capital-reserva sería la siguiente:

  • ExxonMobil: 2,180 billones de dólares
  • BP: 1,521 billones de dólares
  • RoyalDutch Shell: 1,128 billones de dólares
  • Chevron: 1,015 billones de dólares
  • Total: 0,946 billones de dólares

En efecto, estas cinco corporaciones acumularían 6,8 billones de dólares en hidrocarburos líquidos y gaseosos. Para hacernos una idea, esta suma equivale a:

  • La mitad del capital-reserva Oil&Gas de los Emiratos Árabes, sexto país en el ranking mundial
  • Superior al de Turkmenistán, Nigeria o Libia, que rondan individualmente el 2,5% global
  • La suma del de China, India, Indonesia, Malasia y Myanmar, donde viven hoy más de 2900 millones de habitantes
  • Cinco veces el de la UE, que adquiere 1/7 de la producción mundial de petróleo y gas
  • Cinco veces el PIB español y el 9% del PIB global en 2013

Respaldo térmico, I

Entre ciertas soflamas anti-renovables se encuentra la aseveración de que las fuentes eólica y solar provocan una duplicación del consumo de gas en las centrales de ciclo combinado. Estas atribuciones se basan en dos grandes errores de concepto:

  1. Confunden el factor de operación o las horas equivalentes con el rendimiento de la central, esto es, creen que por el mero hecho de que la producción de una central concebida para 6.000 horas anuales se reduzca a la mitad, el rendimiento térmico vaya a seguir el mismo camino y, por ende, el consumo y las emisiones se dupliquen.
  2. Consideran que solamente las renovables no gestionables inciden en la carga de las CTCC y que éstas son únicas garantes de su respaldo, obviando que las mismas son más bien flexibles a los cambios de demanda, y que hay multitud de centrales capaces de responder a las fluctuaciones climáticas de una manera inmediata y fiable gracias al CECRE.

Basta con obtener para la Península los datos oficiales de REE sobre producción de energía eléctrica y los del MINETUR sobre consumo de combustible en centrales termoeléctricas para desbaratar tales imputaciones.

CTGN-EOL_horas

Con datos reales, desde 2000 hasta 2011 la penetración de eólica y solar en el sistema generador español ascendió del 2 al 19% de participación, mientras que el consumo de gas natural en las centrales térmicas se situó de forma variable entre 1,46 y 1,64 millones de termias por cada GWh eléctrico que generaron. Esto es, estas renovables aumentaron más de 8 veces su peso en la red, mientras que el consumo del gas sólo ascendió un 12%.

Sobre el parámetro de las horas equivalentes de funcionamiento, habría incoherencias entre el prolongado funcionamiento de 2006 y un pico de consumo de gas, y si acaso se quiere advertir un ligero aumento al final de la serie, se explica por un buen año hidráulico (2010) y porque el carbón entró de nuevo en escena de la mano ministerial (2011).

 

Como se evidencia, no hay verdadera correlación entre el peso de eólica y solar y el consumo y emisiones de las CTCC en un sistema tan complejo como el peninsular español.

 

Al hilo: El mito del respaldo térmico a la eólica, o cómo obviar la demanda

De interés: Effects of wind intermittency on reduction of CO2 emissions: The case of the Spanish power system

La mejor defensa, el humor

Que el anti-renovables y negacionista cambioclimático Mark Duchamp te acuse, en uno de sus innumerables blogs gemelos, de sesgo cognitivo, confusión y charlatanería, y te censure la réplica, es patológico, patético o, cuanto menos, el colmo.

Ante ese repetitivo tipo de dogmas, bajezas y distorsiones del comportamiento tengo tres opciones:

  1. Denuncia por difamación
  2. Perder el tiempo en una nueva defensa técnica que evidentemente no querrá ser entendida
  3. Volver a reírme un rato.

 

Empezaré optando por la tercera…